miércoles, 30 de noviembre de 2011

Miscelánea mental

Ay, ilusa de mí. Pensaba que lo difícil era tener internet, pero lo realmente complicado es darse de baja. La compañía que íbamos a contratar sigue sin tener conexión en casa, así que antes de que pase el periodo de prueba queríamos anular todo. Bien, bien, bien… tras horas y horas al teléfono, tener que llamar a un 902 (alucina, vecina), más de 45 euros perdidos que no vamos a recuperar, mandar carta, mandar burofax, y demás movidas, cuando les preguntas cómo vas a saber que te han dado de baja te contestan que cuando dejes de tener línea. ¿¿Qué línea?? ¡No tengo ninguna línea, ese es el problema! Pero mientras, una grabación llama a diario a las 10 de la mañana para preguntar si está solucionada la incidencia. Resumiendo: ¡¡¡#”#%”$&$%$&”$#@!!!

(Suspiro)

Y ahora, a otros asuntos, cosas que me animan. ¿Os gustan los Donuts? A mí me encantan, así que cada vez que sale una edición limitada de Donuts, pico. En el supermercado han traído Donuts de Navidad. Tienen una cobertura dura de color blanco y rosa, y saben ligeramente a fresa o frutos rojos. Si alguno ha probado la edición especial de Donuts San Valentín, deciros que me recuerdan a su sabor. ¿Que por qué hablo de esto? Porque me estoy comiendo uno. Mmmmm… azúcar, qué sería la vida sin él. 

Hay otra cosa nueva que en este caso no he probado aún pero estoy deseando hacerlo: ha salido el Profesor Layton y la llamada del espectro para la Nintendo DS.


 Me gustan los juegos del profesor Layton porque son relajantes. Los dibujos son bonitos y las pruebas son acertijos, cuestiones de lógica, adivinanzas… No es un juego estresante ni trepidante, te puedes tomar tu tiempo en resolver las pruebas y es recomendable hasta para aquellos que no han tocado una consola en su vida. Yo me aficioné a ellos en mis viajes en autobús, que no eran pocos ni cortos, y es que a veces uno ni se imagina qué aficiones puede ir encontrando.

Si hace un año me dicen que iban a pasar horas ganchillando y calcetando, no me lo habría creído. Ahora sigo con las bufandas y lo alterno con intentos de hacer pajaritos. Curiosamente en mis años mozos (muuuuuy mozos) fui una experta en los pajaritos. Hacía performance bailando la canción a diestro y siniestro. Para que luego digan que soy muy seria… En fin, a lo que iba, los pajaritos de ganchillo:



 Están inspirados en unos que hizo la chica del blog Attic24. Se llama Lucy y además de hacer cosas preciosas, es una persona hiper positiva. Cuando decidí empezar con el ganchillo me recomendaron su blog porque hace cosas interesantes y las fotos son buenas. Ahora lo miro siempre que puedo.

Antes de despedirme un par de asuntillos pendientes: ¡¡¡Papá, felicidades!!! No me voy a enrollar porque sé que eres una persona de pocas palabras (cosa que he heredado de ti aunque parezca mentira viendo cuanto rollo tengo aquí y las facturas de teléfono de las llamadas que me hace mamá). Resumiendo: Te quiero mucho aunque te lo diga poco. Y para mi sobrino mayor, que en breve será más alto que yo, también muchísimas felicidades. Me gusta mucho ver cómo va creciendo y que le gusta la Guerra de las Galaxias, los superhéroes, las historias de misterio y fantasía, que le encante leer… esas cosas que tenemos en común. Cada día se porta mejor y mejor, es MUY listo y estoy muy orgullosa. Por favor, decídselo de mi parte que mi teléfono no me deja llamar y no he podido decírselo de viva voz.

Es hora de irse de bar antes de que se me quede pegada la silla. Buena noche de miércoles para algunos y buen jueves para otros. 


lunes, 28 de noviembre de 2011

Navideñas partes de un todo

Ayer a las 3 de la mañana no podía dormir y me puse a pensar en que ya casi estamos en diciembre. Hay días que parecen pasar de una forma increíblemente lenta y de repente ¡zas! estás a punto de acabar otro año, uno que en mi caso ha sido muy, pero que muy distinto que los anteriores. Me han pasado cosas muy buenas y también he tenido mis momentos malos. Lo que sí tengo claro es que ha sido un año diferente en mi vida. Pero no nos pongamos trascendentes, porque de lo que voy a hablar es algo bastante mundano: las fiestas. Me puse a pensar en ellas porque he estado dando vueltas a adornos que se pueden hacer en casa para poner aquí, por si inspiran o animan a alguien a que haga cosas en vez de comprarlas. Me haría mucha ilusión si eso sucediera. Para ir empezando, os enseñaré más bolas hechas a mano con hilos que había por casa de mi madre desde hace tiempo:



Siempre he sido bastante grinch navideño, pero en el fondo me gustan ciertas cosas, lo admito. Me gusta el día de poner la decoración, que mi padre encendiera la chimenea, poner los zapatos acompañados de letreritos con el nombre de cada uno, comer polvorones ¡y marrón glacé, mmmm!, darle la vuelta al roscón de la madrina desde que tengo uso de razón para buscar la sorpresa, la alegría del día de Reyes en casa de mi hermana, de las pocas veces al año en las que nos juntamos todos, y cuando digo todos me refiero a todos. La familia en el sentido más amplio posible. Todos, incluida la familia de la familia y los amigos de unos o de otros, y por supuesto los que ya no están pero que nos acompañan siempre en la memoria. Recuerdo un año en el que abrimos los regalos en casa de mi hermana y mi cuñado y salimos de allí un montonazo de gente con paquetes, cajas y muebles, haciendo equilibrismo para evitar caernos porque temíamos un espectacular efecto dominó, comentando que sería el día indicado para desvalijar un piso sin que nadie sospechara, riéndonos escaleras abajo en una escena digna de una comedia de Woody Allen. Esas reuniones no las hacemos si no es Navidad. También están las comilonas. Me gustan pero, madre mía, me sientan fatal, así que las dejaré en cuarentena antes de declararlas de mis cosas favoritas. En definitiva, puedo afirmar que no es que me guste la Navidad, es que me gusta cosas que sólo coinciden con la Navidad, pero no esas fiestas en sí, porque las aglomeraciones, los villancicos, el consumismo elevado a la enésima potencia, las caravanas, que te quede la cuenta temblando cuando se terminan… oh, no, esas cosas no me gustan.

Desde aquí os invito a pasar unas Navidades de las buenas en tiempos de los malos. No gastemos más de lo que tenemos, no compremos más comida o adornos de los necesarios y sobre todo y ante todo dos cosas que considero fundamentales:
1.       Los niños son los que más disfrutan esas fechas y así debe ser, pero es nuestra responsabilidad que aprendan a ser moderados. No se disfruta más cuantos más regalos y más vale un regalo especial que veinte para amontonar en un armario. Un ejemplo, véase un niño que tiene el regalo que quería. No un regalo cualquiera, sino EL REGALO:


Eso es alegría y lo demás es broma. De todas formas, hay muchísimo más para disfrutar en esas fechas que los juguetes. En muchas ciudades se ponen pistas de hielo que te pueden proporcionar una tarde super divertida, ir a ver la nieve si nos coincide cerca (estoy con lo de la nieve a tope, sí, quiero retozar en ella), tomar un chocolate calentito en familia después de un paseo para ver las luces, coger caramelos en la cabalgata… Y hacerlos partícipes de todo, cosa en que a veces se falla intentando que esté todo en su sitio. Que hagan adornos y los coloquen donde quieran, que nos ayuden a preparar la cena, que pongan a spiderman, chewacca y lo que quiera que les guste en el Belén y descoloquen todas las piezas o redecoren el árbol a su antojo. En definitiva, dejarles hacer sus propios recuerdos navideños.
 
2.       Tener en mente que hay gente que ya no verá estas navidades, que pasa frío, que pasa hambre, gente que está sola o que está triste. Pero eso no lo recordéis sólo esos días, recordarlo siempre. Es nuestro deber moral ser moderados y consecuentes sea diciembre, enero o abril, da igual. Todos somos parte de un todo y si fuéramos un poco más conscientes de ello las cosas podrían ir mucho mejor.


       Y antes de irme, una recomendación navideña: Cartas de Papá Noel de Tolkien. Me encanta.


¡Buen comienzo de semana a todos!

domingo, 27 de noviembre de 2011

La memoria de cuando uno es muy pequeño hace una especie de popurrí de imágenes. Masticabas chicle, te gustaba saltar en la cama. Te recuerdo haciendo cosas de barro y que me encantaba tu letra. Una vez estaba tan pesada que me leíste 2001, Odisea en el espacio para que me quedara dormida y lo conseguiste. No recuerdo lo que comí hace un par de días pero no se me olvida eso, qué cosas. Tampoco me olvido de que a veces, de noche cuando nos metíamos en cama, hablabais en inglés cuando queríais cotillear y que yo no me enterara, y es que me hacía la dormida, pero no os fiabais y bien que hacíais. Cualquier información, aunque no entendiera nada, era una victoria.

Fui una niña en vuestra vida y ahora vuestros hijos son los niños en la mía. Por suerte las diferencias de edades se han ido difuminando y se vuelve más fácil entendernos unos a otros. Ya no soy la pequeña a la que hay que enseñar a hacer las cosas… o sí. Sea como sea, lo siento, el cargo de hermana mayor es vitalicio.

¡Feliz cumpleaños, P.!


sábado, 26 de noviembre de 2011

Hola de nuevo

¿¿A que no sabéis dónde estoy?? Siiiiiiií, en el bar. Mecagontodo. Y aún encima con fútbol. Efectivamente, los de internet me siguen tomando el pelo. Han conseguido que ahora le grite a la tele, cada vez que oigo al niño del anuncio diciendo que a veces ve técnicos, yo le contesto: "PUES YO NOOOOOO". Soy una persona educada y no le estrujaré el cuello cuando aparezca, pero le miraré fatal. Eso si me pilla de buenas. Si estoy de malas, tengo un gato con uñas muy afiladas que ataca a la gente con cables en la mano. Es que no es culpa de ellos, dicen. Está todo bien. Será culpa del edificio. O de que no instalaron el cajetín arriba. Quien sabe. Todo puede ser. Por poder, también puede ser que no les apetece. O sí. O es que soy una impaciente, que quiero las cosas en tres semanas. Ya me vale. Con lo que mola salir de casa con una niebla de narices y tres grados de temperatura para irme a un bar lleno de gente gritando por el partido. Si la culpa es mía, que soy una quejica. 

En fin, serafín. Aprenderé a hacer meditación por ciencia infusa.

Acabo de darle al chico de Brighton su bufanda y le ha gustado, de lo cual me alegro. Ha sido una visita corta, pero espero que vuelva pronto.

Aunque no me he acordado de hacerle una foto para enseñárosla, tengo foto de otra que he hecho y que creo que iba a ser estrenada esta semana.




Está hecha con el mismo punto que una que puse en la primera renovación (en tonos lila) pero esta vez he cambiado los flecos por pompones a petición de la persona que me la encargó. Es de vuestras bufandas favoritas por lo que me habéis ido diciendo. Estoy haciendo una parecida en tonos verdes para mi prima, y una de las cosas más graciosas es que a pesar de que sean parecidas entre ellas, son muy diferentes. Una de las ventajas de hacer cosas bajo encargo es que puedes inspirarte en para quien es para crearla. No sé si suelo acertar, pero le pongo atención a lo que hago, no sólo cojo lanas y agujas y al lío, no. Invierto mucho tiempo en posibles combinaciones de colores, anchos, largos... siempre pensando en qué me evoca esa persona. Por ejemplo, mi hermana mayor es diferentes tonalidades de granate y turquesa, sobrio, pequeñas flores suavemente combinadas. Mi hermana mediana es caos tranquilo, alegría, rayas, es tonalidades de gris y azul. Yo soy muy negro y muy colorido a la vez, pero siempre despreocupado, nada formal. Y nuestra madre es beige y marrón, rosa palo, rústico pero elegante.Y así, con toda la gente que conozco, será porque hablo poco y observo mucho. Supongo que también por eso es que me explayo tanto al escribir, consecuencia directa de no hablar lo suficiente. Lo que me recuerda que es hora de ir parando.

No sé cuándo podré volver a renovar, pero espero que esto se solucione pronto. Mientras, os deseo unos buenos días futuros a todos, hasta que nos volvamos a encontrar. Yo me voy a ver Doctor Who, o Cowboys y aliens, o Capitán América. Aún no hemos decidido, pero alguna frikada será.


martes, 22 de noviembre de 2011

Naihte reloaded

¡He vuelto!

Sin casi darme cuenta ha pasado mucho tiempo desde mi última renovación. Estos días los he invertido en hacer varias cosas, pero ante todo y sobre todo haciendo algo muy poco útil: cabrearme y descabrearme. Entré en modo cabezota, vamos. Y cuando eso pasa, decía alguien que conocía, hay que buscar el cascanueces que te saque de ahí.


Por lo general soy una persona muy tranquila, con un humor constante, no suelo enfadarme. Sin embargo, ha habido una especie de conjunción astral para sacar mi mala leche a flote. Por un lado tengo a la compañía telefónica con la que acabamos de firmar, que me tiene contenta. Muy contenta. Tan contenta que (según L. que me observaba en mi momento cumbre de cabreo) me quedé callada, sentada en una esquina con el ceño fruncido, y reinicié el sistema. Dice que incluso oyó salir de mi cabeza la musiquita que suena cuando enciendes Windows. Puede ser, no digo que no. Después de dos semanas sin internet, una visita de los técnicos sin subir a casa porque según ellos viendo mi portal ya sabían que aquí no hacía falta instalar nada, 40 pruebas sin que funcionara el router, 20 minutos escuchando “espere un momento, todos nuestros técnicos están ocupados en este momento” (tanta gente en el paro y ni un técnico para atender el teléfono), hora y media de conversación con el servicio de atención al cliente, dos días sin saber de ellos, y finalmente un sms diciendo que aún vamos a tener que esperar a que puedan revisarlo otra vez… ¡se supone que ya tenía que tener internet y teléfono desde el viernes! Vamos, que el hecho de que sólo me haya cabreado un poquito, hasta me parece generoso por mi parte.
                               
Eso por un lado. Luego está la seguridad social, la búsqueda de trabajo, que no me haya tocado la lotería del 11 del 11, los comerciales que disfrazan contratos haciéndolos pasar por encuestas... en fin, esas pequeñas cuestiones del día a día. Hay días que te enfadas y se genera una onda expansiva. Empiezas enfadándote con el router y acabas cabreadísimo porque no hay nada en la tele o no quedan yogures de fresa. Eso es el síndrome de “todo me pasa a mí", en el que perdemos el poco sentido común que nos queda. ¿Y sabéis qué? Llevado al extremo, es una buena solución. La clave es exagerar todo muchísimo, hacer un gran drama, pasarse de rosca hasta llegar al punto clave: cuando te das cuenta de que estás siendo tan ridículo que te da la risa. Relativismo. Estoy mal, pero podía estar peor. Reiniciar el sistema. Suena la campana: es hora de volver al estado normal.



Yo he vuelto a ese estado, aunque confieso que en el proceso tuve un agudo episodio de fijación: el sábado quería comprar una máquina de coser tanto como respirar. Eso nos llevó (en plural, porque arrastré en mi locura a L.) a recorrernos dos centros comerciales y tres tiendas en diferentes puntos de la ciudad en búsqueda de una máquina de coser barata. Fue inútil. Hubo un conato de vuelta a la locura cuando L. me sugirió que buscara una en internet y me arranqué con semidesesperación: “¡lo haría si pudiera, pero no me dejan!”. Me miró con retintín. Me lo tomé con filosofía y volví a casa a inflarme de polvorones, contenta porque al menos lo había intentado. Aún así, sigo con ganas de una máquina, que tengo muchas telas nuevas y coser cosas a mano me lleva aún más que conectar internet (¡si eso es posible!).



Hoy ha sido un buen día, a pesar de haber tenido que volver al bar (tranquilos, pese a todo no me he dado a la bebida, no me dejan ni mi sentido común ni mi médico) para renovar y mirar algunas cosillas en internet. Ha venido una visita desde Brighton para recuperar viejas tradiciones: Pizza, risas y siesta. Nos ha traído un regalo genial, genial, genial... a ver si mañana puedo hacerle una foto y publicarla. Yo tengo una bufanda para él, se la daré justo antes de que se vaya (¡Ojalá que le guste!). Ésta ha sido una visita corta, pero sólo era la primera parte. El viernes volverá para quedarse todo el fin de semana y seguiremos con nuestra pequeña vuelta a antiguas costumbres. De vez en cuando es bueno recuperar pequeños momentos que un día fueron rutina y ahora son pedacitos de la memoria que vuelven para que puedas saborearlos como se merece. También espero que venga N. (sí, tú, el que quiere que le haga una bufanda de Elric de Meliboné). No sé si leerás esto, pero serás bienvenido si quieres apuntarte. Disfruto mucho de las reuniones de mis frikis (y sabéis que digo esto con todo el cariño del mundo, que yo soy friki fan). Cuando se reúnen me siento a escuchar sus anécdotas y jugamos a cosas a las que tenía que haber jugado hace 15 años. Nunca es tarde, nunca somos demasiado mayores.


                                                 
¡Oh, no! Vaya… lo siento… me tengo que despedir por hoy porque creo que…
“Todas nuestras novedades están ocupadas en este momento. Manténgase a la espera de la siguiente renovación, buen lunes, gracias”.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Agua fría, agua caliente

Cuando empezaba a asumir lo de que internet desapareciera de un día para otro, resulta que hoy nos levantamos sin agua caliente. Lo bueno es que no hemos sido sólo nosotros, nos ha pasado a todos los vecinos del edificio, así que no es difícil suponer que hoy todo el que salía por nuestro portal iba guarrete o se había congelado en su intento de higiene. Los/as gorros/gorras eran indicativo de la opción que habían tomado algunos. Peor suerte tuvieron los de la calle de al lado, que les han entrado a robar. Viendo el panorama, entre cortes, robos, campañas políticas y primas de riesgo por las nubes, intento abstraerme dedicándome a mis lanas y a mis chorraditas. 

Ya he terminado dos bufandas (bieeeeen por mí, que a veces parece que no avanzo nada, pero currar, curro un montón), aunque hoy sólo os voy a enseñar una, que sino mañana no tengo nada que enseñaros.

Seguramente os suena porque está en la cabecera, la que tengo entre las manos.




Con colores contundentes ¿eh? De vez en cuando también hace falta cambiar un poco las tonalidades, las cosas ya son a veces demasiado aburridas. Os animo a poner color, que hoy estoy de buen humor pese a la falta de agua caliente.



Buen jueves con agua fría a todos.

martes, 15 de noviembre de 2011

Wunderbar

Aquí estamos de nuevo.

Ayer estuve pagando las consecuencias de haber comido demasiado churrasco y no tenía energías para renovar. Hoy estoy pagando las consecuencias de no tomar café por tener aún el estómago regulero y estoy muy cansada. Aún así he hecho un pequeño esfuerzo para enseñaros mis primeras bolas navideñas. Seguiré haciendo intentos, pero éstas me gustan bastante, aunque agradezco que me deis vuestra opinión.






Nunca había estado pensando en cosas navideñas con tanta antelación, pero le estoy cogiendo el punto. Creo que todo empezó con el episodio especial de Navidad de una serie, que me inspiró, y cierto es que tengo que ir haciendo cosas si quiero que me de tiempo, pero sin olvidarme de seguir inundando el mundo de bufandas (léase imaginándome acariciando a mi gato y emitiendo una risa maligna).

Hablando de series, como siempre os voy contando lo que veo, decir que hoy toca nuevo episodio de Cómo conocí a vuestra madre. Sí, sé qué día de la semana se estrena nuevo episodio de todas y cada una de las series que me gustan. Es un poco raro, pero tremendamente útil.

Os dejo con música navideña cortesía de mi prima E.


Buen ¿qué día es hoy? a todos.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Domingo

Hoy es domingo, domingo. Con viento y derby futbolero. Típico domingo de otoño, con el portal de casa lleno de hojas secas. El domingo ideal para hacer esto:



Sin embargo, hice bastantes cosas para ser el típico domingo. Hubo tiempo para la limpieza (gracias, gracias, gracias, L.), comer muuuuuuuuucho churrasco, para pelearme con mi gatete por un ovillo, pelearme con un ganchillo por acabar una bufanda, pelearme con una taza. Y oye, estoy en racha, gané todas las rondas. Tengo una taza menos, pero eso son daños colaterales. 

También he empezado a hacer bolas navideñas. He parado para bajar al bar a conectarme a internet, pero había que apurar antes de que empezara el partido y ¡menos mal! porque el local se ha llenado en cuestión de minutos.

Perdonadme un momento, voy a intentar matar un cerdo verde en el Angry Birds, que L. lleva un buen rato peleándose con una pantalla. Vengo ahora.

...
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Cerdo 1- Naihte 0. Ya sería mucho ganar otra batalla más. Sobre todo cuando no había visto el Angry Birds antes. En fin, volvamos al tema.

Pues eso, que estoy intentando hacer bolas de Navidad, falta acabar de coserlas y tengo que comprar el relleno. Ojalá, ojalá, ojalá que pueda enseñárosla, porque eso significará que me han salido. La faena es que me disperso demasiado, estoy haciendo tantas cosas a la vez que me cuesta acabar algo. Tengo la mano derecha que parece el brazo de Nadal. La izquierda no, esa ya estaba acostumbrada a la caña, pero mi pobre derecha pide papas varias veces al día. 

(¡El cerdo verde ha muerto! Bravo, L. Sabía que tú lo conseguirías.)

Por cierto, hoy estoy de estreno. Es una de mis bufandas:


Y poco más tengo que contar. Os dejo con la canción que hoy estuvimos tarareando todos los miembros no felinos de casa:



Me voy, pero antes una cosa: dedico la confusa renovación de hoy a Gode, uno de los generosos enfermeros que vienen a casa a picharme. Vino el jueves a resucitarme y se lo agradezco un montón.

Buen domingo, domingo, típico domingo a todos.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Navidades, primera parte

Queridos Reyes Magos:

Este año me gustaría que me trajerais una máquina de fotos para poder poner fotos chulas sin tener que depender de la agenda de mi hermana. El móvil no es lo mismo.

Esta mañana, como no podía acompañar el café con mi habitual rutina en internet, me he puesto a mirar un catálogo de una gran superficie comercial que estaba encima de la mesa y ¡sorpresa! La mitad estaba dedicada a la Navidad. Digo lo de sorpresa porque soy la típica que cuando ve que el 1 de noviembre las tiendas empiezan con la campaña navideña me pongo a rosmar sobre que cada año empiezan antes con las lucecitas y los villancicos (sí, ¡odio los villancicos!), pero también soy la primera en caer en la trampa. Voy por la tercera tableta de turrón, mea culpa. Y espérate a que caiga en la tentación de los polvorones, con lo que me gustan. Pero me estoy desviando del tema, volvamos a cuando estaba ojeando el catálogo. Me fijé en que muchas de las cosas que vendían las podemos hacer en casa sin problemas y pasando un buen rato entretenido, así que he decidido que de vez en cuando voy a ir dando consejos para unas Navidades más baratas y creativas. Hoy os hablaré de paquetes de regalo. En general me encantan los regalos, disfruto tanto recibiéndolos como preparándolos para los demás y cuanto más artesanal es, mejor me lo paso.

Hay muchas opciones para empaquetar. Además de los típicos papeles de regalo, hay en algunas papelerías papeles especiales, reciclados, con incrustaciones de terciopelo, con detalles dorados o plateados... papeles gorditos y nada baratos, todo sea dicho, que generalmente son utilizados para forrar cajas. Este tipo de papel es el adecuado para cuando queremos hacer un regalo especial y no nos importa invertir el dinero en empaquetarlo. Si queréis utilizarlo, os aconsejo que intentéis evitar usar el fixo, sobre todo si es un papel reciclado, porque se despega enseguida. Para sustituirlo conviene envolver el regalo y sujetar el papel con rafia de algún color que le quede bien, de tal forma que sea semejante a como se empaquetan los pasteles en las pastelerías. Este tipo de papel lo utilicé para envolver un regalo de cumpleaños para O.



Al cabo de un tiempo L. me dijo que había que hacer un paquete para una niña y me dijo si me encargaba yo. “¡Por supuesto!”, respondí. El problema fue que cuando me puse a hacerlo sólo tenía un pequeño trocito de papel que me había sobrado del regalo de O. La base del dibujo era rosa, y a la niña en cuestión le encanta el rosa, pero me parecía un papel demasiado serio para alguien tan pequeño, así que le di la vuelta, por donde era todo rosa, sin ningún dibujo. Perfecto. Lo envolví, le puse un lazo verde (otro de los colores que le gusta) y le puse una pegatina de una ranita. Era un paquete con cosas que tenía por casa pero completamente diferente. Misión cumplida. 


 Suelo tener pegatinas en casa porque tengo muchos sobrinos. Las pegatinas son otra buena opción para tener a mano si hay niños en la familia. Si queréis pegatinas navideñas infantiles, el año pasado la tienda Imaginarium sacó una caja de pegatinas navideñas muy bonita, y supongo que este año también las habrá.



Una buena opción si tienes que hacer muchos paquetes pero tienes poco presupuesto, es tener papeles de colores lisos e ir cambiando algún detalle dependiendo de para quién sea el regalo. O puedes coger alguna caja que tengas por casa y reutilizarla poniéndole unas pegatinas: valdrá perfectamente para meter un regalo dentro.



El año pasado, en el cumpleaños de L., le hice los paquetes con papeles de colores lisos pero no tenía ningún lazo en casa, así que en vez de eso le puse pompones de lana. 


 L. suele llevarse siempre los paquetes más experimentales. Le he dado regalos envueltos con papel de aluminio y lazos de colores, cajas de zapatos pintadas con sprays del chino… Es muy entretenido, y quedan mejor de lo que os podéis imaginar. Anda que no me he divertido haciéndolos. Una vez le hice un montón de regalos, todos hechos por mí, y la lié tanto que me grabaron en vídeo una especie de making off entre mi hermana y T., que le fue incluido en el regalo. En él parecemos una panda de locas, pero vaya... no lo pasamos bien ni nada...

Otra cosa que se puede hacer es, en vez de comprar tarjetas, hacerlas uno mismo. No tenemos que ser unos grandes artistas, con unos rotuladores de colores y un poco de tiempo libre se puede hacer algo que quizás no sea tan artístico como las típicas tarjetas navideñas de noche de paz-noche de amor, pero tiene más mérito. Por lo menos has dedicado tu tiempo, esfuerzo e imaginación en hacer algo para otra persona, y creo que eso tiene mucho más valor que cosas compradas. 




A partir de aquí, todo depende de la imaginación que cada uno le eche al asunto. Es cierto que quitar un envoltorio es cosa de escasos segundos (casi siempre, aunque todo depende de la cantidad de fixo que tenga el susodicho) y que no todo el mundo valora esas cosas, pero siempre que he hecho paquetes intentando que fueran un poco diferentes, la gente lo ha notado y valorado. Y no sólo eso, también es muy importante cómo te lo hayas pasado haciéndolos. En los últimos años se acabó convirtiendo en tradición pasar el 31 de diciembre con la familia del chico de Brighton haciendo paquetes para su cena de navidad, y lo recuerdo como algo muy divertido que este año echaré mucho de menos. Eran regalo del chino y paquetes hechos en el suelo a toda prisa, pero anda que no me he reído estando con ellos mientras se peleaban por la tijera y criticaban unos los paquetes que hacían otros. Esas son las cosas verdaderamente importantes.

Feliz día de nuevo capítulo de Big Bang Theory a todos.


jueves, 10 de noviembre de 2011

Bla bla bla

Parece que ayer no era mi día. Llegué a casa, cogí algo de comer, y cuando me disponía a ver The Killing… zas, futbol. Barcelona contra nosequién. Menos mal que veo muchas series y en esta ocasión tenía un plan B: Doctor Who. Me encanta, definitivamente es una de mis series favoritas. Puede que no sea la más sesuda, ni la que tiene más presupuesto, pero es si te gusta la ciencia ficción, el humor y los ingleses, es tu serie. Que por cierto, para los que lo veis, ¿no os encantó el episodio 4 de la sexta temporada? Más datos: se llama The Doctor's Wife, la historia es de Neil Gaiman y por fin la Tardis tiene todo el protagonismo que se merece.



 Pero volvamos al mundo no friki.

Hoy ya estoy más animada que ayer. Cansada pero contenta. Y seamos realistas, yo siempre estoy cansada, así que todo va bien. Además, he tenido visita con regalos: lanas y comida. ¿No es genial? Dos cosas que nunca me sobran. Gracias, gracias. También he estado ojeando un libro de crochet, y he cogido nuevas ideas. Es una pena que la mente vaya más rápido que las manos y no pueda hacer a la vez todo lo que se me ocurre, y que para cuando lo puedo hacer, surjan dificultades con las que no había contado. 



En definitiva, además de mi lentitud habitual, hoy hay que contar con que me he pasado la tarde de cháchara y no he avanzado mucho. Sólo un poco. Chico de Brighton, tu bufanda ya está a la mitad. Vamos progresando. Tiene bastante lana y mucho amor, que sé que eso te gusta. 

Ay, qué ganas tengo de volver a tener internet en casa y poder mirar cosas con tranquilidad, cómo lo echo de menos…
Buen casi viernes a todos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

No sin mi red

Antes de nada, quiero darle las gracias (y adiós) a nuestra compañía telefónica por habernos cortado internet sin avisar, después de meses de conexión deficiente por un problema que no era nuestra culpa. Ahora tengo muchas más horas aburridas en casa y he tenido que bajar al bar para renovar el blog (al parecer) en hora punta, con la música muy alta y estudiantes armando follón. No es lo más adecuando para la migraña, pero qué le vamos a hacer. No me quejo, que la amable camarera me ha regalado un sandwich y pipas.

Estoy un poco confusa con tanto barullo, así que seré breve. Estoy haciendo una bufanda que ME ENCANTA por lo rara y colorida que es. Quería enseñárosla, pero sólo tenía el móvil para hacer la foto y de noche se ve fatal. Caray, esta renovación suena bastante triste. No tengo internet, no tengo cámara de fotos... pero ahora mismito me acaban de dar un bollo preñado. Gracias, bares con tapas gratuitas. Vosotros sí sois un reducto de ilusión para nosotros los parados.

Además de la bufanda he estado mirando cómo hacer bolsitas. Aún estoy en fase de pruebas, espero que pueda salir algo de ahí. Lo de los bordes lo tengo controlado, el problema es la estructura de la bolsa, concretamente el tener que coserla a mano. El otro día me ofrecieron amablemente una máquina de coser y lo cierto es que me vendría muy bien, pero no me cabe en casa, así que por ahora seguiré intentándolo a mano. Al menos hasta que me canse/me frustra y decida que es mejor irme unas horas a casa de mamá a coser allí.



El resultado es un poco aburrido, quizás. Mi intención es hacerla con varias telas diferentes y el bordado en color, pero esta primera prueba la hice con restos que tenía por casa.

Uy, qué tarde se me ha hecho, me voy a ir que va a empezar The Killing. Para una cosa que veo en la tele, no me la quiero perder. Por cierto, en uno de los comentarios que me han escrito preguntaban por librerías recomendables en Santiago o en Pontevedra. A mí no se me ocurre ninguna, pero he pensado que quizás alguien conozca alguna que esté bien. Si es así, ¿podríais poner sus nombres en los comentarios? Os lo agradecería mucho.

martes, 8 de noviembre de 2011

Os esperaré en Islandia

Lo primero que hago por la mañana es poner la cafetera y encender el ordenador para mirar las novedades en internet mientras desayuno. Hoy me he llevado una gran sorpresa al ver que tenía varios comentarios nuevos en el blog. Muchas gracias, me hace mucha ilusión que participéis.

Tengo frío, ¿han bajado las temperaturas o me lo parece a mí? Da igual, mi opinión no suele contar. No tengo sensación térmica real, me paso las estaciones frías del año vestida como una cebolla, capa sobre capa.

El frío me recuerda a un viaje que hice el año pasado en autobús, con nieve durante todo el camino. No veía nieve desde que era pequeña, y el único recuerdo que tengo de aquel día de mi infancia es una foto en la estantería de mi habitación, siendo yo pequeña como un garbanzo, tan pequeña que allí estoy, un bulto rosa con una bufanda blanca en brazos de mi padrino. Por eso me gustó tanto ese viaje en autobús, tooooodo blanco fuera, tan bonito y tan helado, mientras en los auriculares sonaba el disco de Sigur Ros. Por supuesto escogí a Sigur Ros de entre toda la variedad del mp3 porque si la música que viene de Islandia no va bien para el frío, entonces no sé qué iría bien. Además, me gusta su música.



Y me gusta Islandia. Algún día, cuando pueda ahorrar como es debido o me toque la lotería, me gustaría ir. ¿Habéis visto su video promocional para atraer turismo? Es éste:


A mí me han convencido. Me parece un buen sitio para visitar.

Mientras no puedo ir a Islandia ni nieve aún (porque este año ya me toca ver la nieve en condiciones, bajar a revolcarme y pillarme un catarrazo), pues sigo con mis cositas. Ayer dediqué el día a calcetar un rato y a pintar. No se me da especialmente bien dibujar, pero suelo acompañar los paquetes de regalo con algún tipo de tarjeta que haya hecho yo.


Así me pasa, que creo que la tienda que más visito en el barrio (sin contar las de comestibles) es la librería. En mi familia todos somos increíblemente fans de los artículos de papelería, pero esa es una historia bastante peculiar que os contaré otro día. Ahora me voy a comer unas lentejas, a ver si entro en calor.

Buen martes a todos.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Tambo, isla de Tambo

Hoy es el cumpleaños de mi amigo Tambo, y no es un amigo cualquiera.

Un día de hace muchos años, en la cafetería de la facultad, se acercó a mí y (quien sabe por qué) me preguntó si me llamaba Thelma. Le respondí que sí, que me había criado en el desierto de Arizona. Yo pensé que me estaba tomando el pelo y él pensó que estaba loca. Esa sensación se ha ido repitiendo a lo largo de los años, y lo cierto es que Thelma me quedó hasta el día de hoy.

Juntos hemos compartido millones de cafés, paseos, teorías sobre que la vida es un Monopoly, horas de estudio en la biblioteca y sobre todo risas. He sido hacker cracker con él, la fernandita que aparcaba en flecha, experta en inventio, en dispositio y siempre acompañada de su elocutio. Porque hasta cuando no quise ir a una clase porque no me gustaba ni el profesor ni los compañeros, no dudó en venirse conmigo sin estar tan siquiera matriculado. Porque hicimos muchos trabajos juntos, siempre partiéndonos de risa: análisis políticos de noticias de periódicos ingleses, el punto de vista de una cabeza en Vat'69 de Irvine Welsh, having the character of, mirar 5 millones de veces la nota de portugués. Nada se nos resistió. Ni los espectogramas, pesadilla eterna. A ellos también les ganamos la batalla.

Y porque un amigo no está sólo para las risas, cuando murió una de mis más antiguas amigas fue mi bastón y mi guía porque me sentía perdida, me dió todos los cafés y abrazos que necesité, sin excepción, y me regaló una canción:



Ahora está muy lejos, viviendo en la ciudad de mis sueños, pero sigue siendo mi gran amigo Tambo, aunque las conversaciones sean emails y los cafés los comparta con él a través de la taza que me trajo en una de sus visitas, con el monopoly como siempre presidiendo nuestras vidas.


Da igual el tiempo y la distancia, los buenos amigos lo siguen siendo después de meses y a través de kilómetros, incluso con masas de agua de por medio. Y hoy en tu cumpleaños te digo, querido Tambo, que mi vida sin ti no habría sido la misma, y por todo eso y por mucho más te quiero un montón, cookie monster. ¡Felicidades!

sábado, 5 de noviembre de 2011

Más

He estado pensando que es una pena que algunas de las fotos hechas por mi hermana para la primera entrada del blog no las hayáis visto, así que las voy a publicar hoy.









 La verdad es que tengo que agradecerle no sólo que se molestara en hacer las fotos, sino que las hizo después de una comilona familiar (chorizo casero, queso del país, jamón, callos, tortilla...) de esas que te dejan para una siesta de tres horas. ¡Anda que no tiene mérito!
Gracias, hermana.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Con o sin Wilco

He estado mirando unas fotos de mi cumpleaños que me ha mandado la familia y cuando he visto esto me ha entrado un antojo enorme de tarta de galletas:



Aún encima los geles que tengo en la ducha son dos, uno que huele a chocolate y otro que huele a vainilla. Es una tortura, todo me recuerda a ella. Quiero tarta, copón.

En fin... Hoy está la calle mojada, pero no llueve. Me encantan los días de otoño sin lluvia. El verano tiene de bueno que hace calor, pero el otoño es una estación que siempre me ha gustado por la luz y los colores. 

También se empieza a notar el cambio de estación con las cosas de la huerta que me mandan mis padres. Ahora en vez de pimientos y lechugas toca recibir limones y, espero que en breve, grelos. ¿No son las bolsas de comida que nos mandan las madres lo mejor? (Emplazamiento publicitario: Mamá, quiero callos. No te hagas más de rogar).


"¿Y todo esto a que viene?", pensaréis. Pues a que hoy estoy muy empanada. Más de lo habitual. Porque el otoño es bonito, sí, pero yo tengo bastantes indicios de estar cogiendo un catarro y se me va la cabeza con tonterías. Hoy me cuidaré para que no vaya a más, pero de todas formas tengo que ir adelantando cosas. Por la tarde seguiré haciendo la bufanda para mi chico favorito de Brighton y de noche a ver si acabo de hacer pompones.

Como no he podido ir a ver a Wilco (que está hoy en Vigo, maldita sea, y yo aquí...) os dejo con él.


Feliz comienzo de fin de semana a todos: con o sin tarta, con o sin lluvia, con o sin catarro, con o sin concierto.

jueves, 3 de noviembre de 2011

50 recetas para ponerse morado

Si hoy andáis por Coruña, os recomiendo la presentación del libro 50 recetas con moras y otros frutos silvestres, que tendrá lugar a las 20 horas en la librería Cascanueces.



Xesús Fraga presentará su primer libro de recetas y, a continuación, habrá una degustación de brownies de moras para todos los asistentes.




Todas estas fotografías han sido tomadas por Ana Couceiro y corresponden a recetas de este libro. ¿No se os hace la boca agua?

Dulce jueves a todos.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Gato, sofá y zombies

Ayer fue un festivo eterno, y la noche más larga todavía. El pequeño habitante de la casa decidió que quería montar su propia fiesta de Halloween nocturna, y para ello quiso disfrazarse de sofá. Claro, que para conseguirlo tenía que meterse dentro, y no dudó en intentarlo por activa y por pasiva. Así que a las 4:30 de la mañana, el resto de sus compañeros de piso nos levantamos con nuestro propio disfraz incorporado: el de zombies.


Yo recuerdo que este festivo cuando era niña era sinónimo de reunión familiar, y sin embargo este año me he dado a la programación televisiva. Ha sido un empacho de cabezas cortadas, muertos vivientes, niños malditos, episodios especiales de series de televisión... aunque lo más terrorífico no lo vi por salud mental: en telecinco ponían Sálvame. Me gusta el género de terror, pero tampoco llego a tanto.

Hoy me ha despertado el viento y yo tenía metida esta canción en la cabeza:

 

Creo que fue porque ayer estuve hablando de su videoclip, que lo copiaron para un anuncio (igual que están haciendo estos días con el de la vuelta de The Walking Dead, que es clavado al trailer de un videojuego). Después del café he cogido mis cosas a ver qué toca hacer. Es día de accesorios y acabar un encargo si todo sale a la primera, aunque quizás necesite una siesta antes.


Y vosotros recordad, tened cuidado con los zombies, telecinco y los gatos-sofá. 
Buen miércoles a todos.