A veces hay cosas que nos gustan hacer aunque se nos den fatal. En mi caso, es dibujar. Me encanta y me relaja, sobre todo si tengo unos auriculares puestos y estoy aislada del mundo. Pero sí, no sé dibujar. No sé hacer nada que se parezca mínimamente a algo real. Yo hago garabatos, letras, flores, árboles... pero todo con un estilo muy particular (traducido: no se parece en nada a cosas que existan).
Mi madre me regaló un libro de ilustraciones modernistas, porque dice que se parecen un poco a lo que yo hago. Amor de madre en estado puro, vamos. Ella es fan de cualquier dibujo que yo haga, que para eso los lleva guardando desde que cogí un rotulador por primera vez, y siempre me ha comprado pinturas, libretas y todo lo necesario para que pueda hacer cosas que me gusten, sin importarle si me salen bien o mal. No tenemos que ser buenos en todo, con disfrutarlo ya es bastante.
Una cosa que me gusta hacer son letras. Eso creo que también viene de mi madre, y es que es maestra. Eso, quieras que no, marca, y en mi caso más del 90% de familiares por ambas ramas de la familia son maestros también. Imaginaos. Sin embargo, mi madre ha sido la mayor influencia para estas cosas por goleada.
Como era zurda, y ella sabía por experiencia que había muchos zurdos con mala letra, me insistió el triple para que escribiera bien. Una vez conseguido eso, llegó la lucha por las libretas. Si no estaban bonitas y bien presentadas, me hacía repetirlas enteritas. También me enseñó a hacer cuadros sinópticos de colorines para los resúmenes y presentar trabajos bonitos hechos a mano. Ahí fue cuando empecé a experimentar haciendo letras. No sé nada de caligrafía, pero ya me gustaría. Yo hago lo que me sale en cada momento, y lo disfruto como una enana.
Ahora lo de las letras lo uso para hacer tarjetas de regalo o para acompañar a una labor cuando alguien me pide que le haga una bufanda, chal, o algo de eso.
El último cartelito que he hecho, por ejemplo, es para una chica a la que veo como alguien alegre y moderna, así que intenté escribir su nombre de acuerdo a cómo la veo:
Parece una tontería pero los detalles son importantes, así que ¿por qué no os animáis a hacer a mano la próxima tarjeta de cumpleaños que vayáis a regalarle a alguien? Es divertido, ya veréis. Y no os preocupéis, no tiene que salir perfecto, solo hace falta que lo disfrutéis.
¡Feliz comienzo de semana (hoy sí, esta vez no me equivoco) a todos!