sábado, 27 de octubre de 2012

El profesor X

Hoy he recordado una historia bastante curiosa, y ya que hace unos cuantos días que no os cuento una de mis batallitas, hoy ya va tocando.

Si me preguntaran cuál es la historia más surrealista de cómo he conocido a alguien lo cierto es que hay bastantes, no sé cómo hago, la verdad. En este caso sí sé como ocurrió: cosas de una de mis hermanas. 

Resulta que mi hermana y mi cuñado pusieron hace unos años su casa a la venta. Finalmente se decidieron por un comprador, así que un día recibí una llamada de mi hermana contándomelo: había quedado en el piso con dicha persona para hacer unos papeleos y me pidió si la acompañaba. Yo accedí. Ellos se pusieron a hablar de lo que iba incluido, lo que no y todos esos detalles, mientras yo estaba allí sentada con mi cara de "nada, pues aquí estamos..." porque no sabía muy bien cuál era mi papel en todo aquello. De repente mi hermana me dijo "oye, voy a bajar a hacer unas fotocopias, quédate un rato con él", y acto seguido desapareció antes de dejarme decirle que aquello me daba mucha vergüenza. En ese momento, mi cara de nada-pues-aquí-estamos se multiplicó por un millón. La suya también. Empezó la típica conversación de "a qué te dedicas", "a esto", "ah, qué interesante", "sí, sí", "la verdad que el piso está genial", "oh, sí me encanta", "parece que va a llover". Cuando mi hermana volvió y acabaron de aclarar los términos técnicos de la venta, pensé que no volvería a ver a aquel hombre en mi vida. No contaba con ella. Sí, mi hermana.

Por aquel entonces teníamos la tradición de quedar a comer una vez por semana mi hermana, un amigo y yo. A la siguiente vez que nos vimos los tres para comer mi hermana nos dice: "Ah, por cierto, va a venir el chico que me compró el piso, que lo llamé por si le apetecía y dijo que sí". El amigo que venía con nosotras se agachó y me susurró: "¿Es el nuevo proyecto social de tu hermana?". "Creo que sí", le dije, "parece majo".

Mi hermana es así, de esas personas desprendidas que no tienen miedo a intentar hacer amigos. Se le da bien.

Ahora hace ya tiempo que no veo al comprador, o profesor X como yo lo llamo, pero antes de cambiarme de ciudad lo cierto es que comimos juntos los cuatro varias veces, y sí, es muy majo. Gracias a Facebook, ese chisme cotilla y muy práctico para saber de los que tienes lejos, sigo sabiendo de él de vez en cuando. Y hoy, Facebook me ha chivado que está de cumple.

Feliz cumpleaños, profesor X. 



viernes, 26 de octubre de 2012

Productos otoñales

Bueno, ya está aquí, era inevitable. Siempre me olvido de lo pronto que llega, siempre me sorprendo pese a que no es ninguna novedad. Salgo de casa un día más, con mi lista de la compra y mis bolsas, dispuesta a coger comida y algunos productos básicos que se están acabando. Cruzo la puerta del supermercado, cojo un carrito y ¡zas! el ataque navideño fuera de lugar me da en toda la cara. Decido ignorarlo y caminar como si nada, pero los polvorones me susurran "cómprame, cómprame" y noto la mirada penetrante del turrón en mi nuca, intentando seducirme como me descuide. Me escapo al pasillo de las bebidas: "No hay bebidas navideñas, ahí estaré a salvo, seguro que lo estaré...", pienso. Nooooo, era una trampa. ¡¡En el medio y medio del pasillo hay más turrones todavía!! Agh, superficies comerciales desalmadas, sois los Moriarty del consumismo, siempre planeando, intentando llevarnos a vuestro terreno y manejar nuestras mentes a través de nuestras debilidades. No, señor, no os saldréis con la vuestra, no compraré nada. Y así es, no compré ni una sola cosa navideña. Prueba superada.

Sin embargo he de decir que el turrón de chocolate que está tan rico como siempre. Vale, lo admito, técnicamente yo no compré nada, lo que pasa es que en una visita en solitario mi novio compró turrón, sí. Y yo, pues claro, lo ví ahí en la mesa, tan accesible, oliendo tan bien, que hasta en esto pasó lo de todos los años: que acabo comiendo turrón en octubre. Seguramente los polvorones también estén al caer. No sé por qué les siguen llamando productos navideños si los tratan como productos otoñales, la verdad. Tampoco sé por qué me sigo sorprendiendo. Hasta mi sorpresa y mi intento de resistencia se han convertido en tradición.

Bien, por el resto con las labores sigo avanzando. Con esta bufanda voy especialmente lenta, pero es lo que tiene hacer una bufanda con muchisisísimos colores. En las labores coloridas a veces se coge un solo modelo de ovillo multicolor y se trabaja con él, pero no es el caso. Esta bufanda la estoy haciendo con varios modelos de ovillos diferentes, y en algunas ocasiones puede resultar lioso manejar una labor de la que a lo mejor salen 5 ovillos diferentes en un determinado momento. En cuanto te despista, hala, ya tienes la tela de araña hecha. Aún ayer le decía a una amiga que estoy desarrollando manos multifunción en un momento en el que tenía hilo enrollado, una tijera, un ganchillo y deshacía un nudo, todo ello a la vez, todo ello valiéndome únicamente de la mano izquierda. MacGyver tiembla, que aquí está Naihte. Eso sí, tranquilos que no pienso rematar bufandas con chicles jamás, lo prometo.



Aún me falta aumentarle el largo y hacerle un borde, pero en cuanto esté acabada os la enseñaré. 


Buenas tardes a todos.

miércoles, 24 de octubre de 2012

Chubasquero + Katiuskas

Hoy estoy muy nerviosa. Diviso nuevos proyectos en mi vida, y estoy entre emocionada y un pelín asustada. No lo voy a negar, me cuesta lanzarme a la aventura. En ello estamos, pero por ahora haré como las estrellas de cine cuando les preguntan si tienen proyectos nuevos y ellos dicen que sí, pero que no pueden contar nada para no chafarlos. Pues yo igual, os diré que algo hay aunque es pronto para adelantar acontecimientos. Seguiremos informando.

Por lo demás hoy me he empapado, vaya día de lluvia. Yo, de idiota, salí de casa sin haber abierto las persianas, y por algún estúpido motivo salí a toda prisa (llegaba tarde) vestida como si de un día de sol se tratase. Una faldita, una jersey finito, chaquetita de punto y a la calle. Ay, cuando me encontré bajo el diluvio universal, qué mal. Menos mal que se me dio por ponerme katiuskas (porque son nuevas y quería ponerlas, no porque me esperara nada de mal tiempo). Cuando empecé a temblar de frío mi hermana, que es una santa, me dijo que ya estaba bien de parecer un pollo acatarrado, así que entramos en una tienda y me regaló un chubasquero. ¿Vosotros sabéis qué felicidad la mía? Nunca había tenido un chubasquero transparente y unas katiuskas. No hay infancia sin eso, no señor, ahora lo sé. Poder caminar bajo la lluvia y pisar los charcos sin necesidad de paraguas no tiene precio. Tener la sensación de ser impermeable. Mola. Creo que fue tarde y que la mojadura anterior me causará un catarro en breves horas, pero que me quiten lo bailado. 

Hoy en vez de enseñaros una de mis creaciones quiero enseñaros la obra maestra que el otro día hicieron mi padre y todos mis sobrinos. 



Estaban tan contentos... Nos hicieron cerrar los ojos a todos para darnos la sorpresa. Me gusta que mis sobrinos también aprendan el valor de las cosas hechas en casa, lo bonitas que pueden quedar y la satisfacción que da hacerlas. 


Buenas y pasadas por agua tardes a todos.

martes, 23 de octubre de 2012

Bufanda o chal

Hoy os enseño una creación bastante particular. Es una mezcla entre bufanda y chal, y la persona para quien la he hecho dice que es una hechura muy práctica. Es a todos los efectos una bufanda pero en vez de tener forma cuadriculada los bordes son picudos como los de un chal. Vamos, como si fuera un chal pequeñito. Caray, ¡no resulta nada fácil de describir! 

A veces cuando haces una labor está bien probar a hacer cosas diferentes a las habituales, porque nunca sabes cuando le puede gustar a alguien. En este caso se trata de algo que fue 100% improvisado, estaba indecisa y empecé a trabajar sin idea previa alguna para ver qué salía, y me gustó. Otras veces los experimentos son un claro desastre, pero si no se intenta tampoco se aprende. En este caso fue un intento que hice, que alguien vió y que me dijo que lo quería. Después hice otro con la misma hechura aunque diferente lana y también encontró dueña enseguida. El que no arriesga no gana.



En general estos últimos días estoy teniendo más ventas y encargos de lo habitual, y eso me hace feliz. Gracias a todos los que estáis confiando en mí, os pido paciencia porque tengo mucho que hacer, pero todo ello lo llevaré a cabo con amor. Escoger los materiales y patrones adecuados para intentar hacer las cosas lo mejor posible lleva su tiempo, y eso me lo tomo muy en serio, aunque a veces conlleve más horas.



Ahora me vuelvo al trabajo, a seguir, seguir, ¡seguir!. Siempre seguir.

Buenas tardes a todos.

jueves, 18 de octubre de 2012

Moras televisivas

Ayer en la Televisión de Galicia emitieron un espacio dedicado al libro 50 recetas con moras y otros frutos silvestres, del que ya os he hablado en numerosas ocasiones. Por si algunos no os habíais enterado o no pudisteis verlo, os dejo aquí en enlace para poder visionarlo.

http://www.crtvg.es/informativos/aprendemos-a-cocinar-receitas-con-amoras-444147#.UIAg3xg8-Hk

Desde aquí decirles tanto al autor como a la fotógrafa que estoy muy orgullosa de vosotros y me alegro muchísimo de todo el seguimiento que estáis teniendo, tanto en internet como en otros medios. Un saludo y mi más sincera enhorabuena.


miércoles, 17 de octubre de 2012

Bufanda velvet

Como cliente creo que una de las cosas que más agradezco es tener tiendas de confianza. Me gusta ir a sitios donde ya me conocen y me dan una atención personalizada, lugares donde sabes que puedes pedir consejo y siempre te lo darán de buen grado. Uno de esos sitios al que voy para comprar lanas es Sualá (C/Antón Fraguas, junto a la plaza de la Soledad, en Lugo).

El otro día fui por allí a buscar un encargo de mi hermana. Susana, que es la persona que está al frente de la tienda, me preguntó: "Tú eres Naihte, ¿verdad?". Estuvimos hablando de las cosas que hago y del negocio de las lanas en general, y hasta se fijó que el anillo que llevaba puesto esa tarde es el que sale en la foto de la portada del blog. Lo admito, me gustó que le hubiera prestado atención a mi trabajo sin que yo le hubiera comentado nada del tema.

Estuvimos mirando las lanas que me pidió mi hermana, me sacó unos catálogos para comparar colores, me comentó qué lanas estaba pensando en pedir... Susana es una persona habladora, y sobre todo es una persona sincera, eso me gusta. Te dice lo que piensa, no trata de engañarte para vender. Eso me da confianza. Siempre digo que puedes mentir al cliente una vez o dos, pero no más, porque en cuanto se dé cuenta de que le estás tomando el pelo no solamente no volverá, sino que se lo contará a todo el mundo. Me decía un amigo el otro día que un cliente satisfecho se lo cuenta a otras 20 personas, mientras que un cliente insatisfecho se lo contará a 30. Estoy de acuerdo con esa afirmación. Todos podemos equivocarnos, eso es distinto y le puede pasar hasta al mejor vendedor del mundo, pero ante todo espero que cuando compro algo el que me lo está vendiendo parta de la base de la buena fe.

Cuando ya estaba a punto de irme ví al fondo de la tienda unas lanas que me llamaron la atención. Se trataba de lanas gorditas y suaves, con la textura de un muñeco de peluche. Me gustaron al instante y le estuve preguntando por ellas a Susana. Ella me sugirió puntos, combinaciones, ideas y demás. Me dijo que intentara trabajarlas con una aguja muy gorda, y como yo no tenía ningunas tan grandes, me prestó sus propias agujas por si quería usarlas. Ahora ya se las he devuelto y tengo mi bufanda terminada. 



Es una bufanda en dos colores, una mitad es marrón chocolate y la otra es beige muy clarito. Su textura como de peluche hizo que mi sobrina quisiera ponérsela para posar en las fotos. La escena era graciosísima, con mi hermana haciéndole fotografías, yo dándole con una borla de colorete haciendo como si le retocara el maquillaje y ella con una sonrisa de oreja a oreja, disfrutando a tope de ser el centro de atención.


 Feliz tarde de más lluvias aún que ayer a todos.

martes, 16 de octubre de 2012

Chales y Madriles

Un chal más terminado, buenas noticias. Tengo mucho trabajo, lo cual es genial, e ir terminando proyectos es un alivio porque estoy deseando entregar a la gente sus prendas. 

Este chal se va a Madrid, espero que a su futura dueña le guste tanto como a mí. El mérito de los colores es suyo ya que ella fue quien los escogió, y creo que que lo ha hecho con gran acierto. Es alegre y otoñal a la vez, y se adapta tanto para un atuendo más desenfadado como para una ocasión especial. En este caso resalta muchísimo con el negro, me gusta  el efecto que hace. 





Esta semana lo enviaré a su futuro nuevo hogar, lo estoy deseando. Parece mentira lo tontuela que soy para algunas cosas, me hace muchísima ilusión entregar los pedidos. Me pongo muy contenta. 

En los próximos días os seguiré enseñando labores, que tengo alguna que otra prenda más lista y las fotos hechas. 

Por cierto, hablando de Madrid, hoy está Wilco actuando allí y un par de amigos míos estarán disfrutándolo. Me dais mucha envidia, ya lo sabéis. 


Feliz tarde de lluvia a todos los que la estéis sufriendo como yo. 


jueves, 11 de octubre de 2012

Ocio es ocio

Viene un fin de semana de los que están fuera de la rutina. Me gusta. 

El otro día fui a hablar con una persona muy especial para mí porque estaba un poco estresada y me aconsejó, entre muchas otras cosas, que me pusiera horarios. Trabajar en casa tiene muchos peligros y es importante saber organizarse, lo cual no es nada fácil. Con los tiempos en los que estamos cada vez somos más los que no tenemos un horario fijo o una forma organizada y tradicional de trabajo. Esto puede llevar a una pequeña anarquía laboral que a la larga resulta ser bastante agotadora. 

¿Que cuáles pueden ser esos peligros? Uy, se me ocurren varios. Puedes caer en la pereza, en levantarte a las mil y luego tener que trabajar hasta las mil, no dormir bien, en que al final como estás en casa acabes trabajando muchas más horas de las que deberías o no las suficientes, estar trabajando a destiempo, en acabar pasándote el día entero en pijama o en caer en la desidia si estás trabajando solo a diario.

Soluciones a estas pequeñas cuestiones hay varias, aunque todas tienen un punto en común: la fuerza de voluntad. Puedes quedar con alguien para trabajar juntos, aunque lo que hagáis no tenga nada que ver. Puedes buscar complementos a tus actividades que obliguen a tener horarios, puedes hacer un calendario laboral semanal, si convives con alguien que sí tenga un trabajo con horario establecido puedes ponerte como objetivo trabajar en un horario igual que dicha persona para compartir los momentos de ocio... 

Una ventaja que tiene construir tu propio horario es que conoces tus puntos fuertes y puedes adaptarte a ellos. Hay gente que trabaja mucho mejor por la mañana, quien prefiere hacerlo por la tarde, quien rinde más haciendo varios descansos (aunque conviene establecer horarios también para descansar) y hay los que prefieren hacer una jornada laboral intensiva. Aprovecha estos pequeños detalles cuando marques tus objetivos.

Por supuesto la teoría es muy sencilla, lo que a la mayoría de los que estamos en esta situación lo que nos cuesta es llevarla a la práctica. Lo dicho, todo depende de la fuerza de voluntad y de ponerle buena cara al esfuerzo que tienes que hacer. En mi caso particular una de las dificultades a las que me enfrento es que echo mucho de menos a mis compañeras de trabajo. Me encantaba trabajar en equipo, sobre todo porque éramos un equipo de lo más unido. Pero bueno, las circunstancias cambian, y todos tenemos que adaptarnos a ellas lo mejor que podemos. 

Así que aquí estoy, intentando ser mi jefa y mi trabajadora a la vez.

Y como soy una jefa enrollada, mañana me he dado el día libre porque es festivo. Esto es novedad, lo habitual es intentar dedicarle tiempo a trabajar los 7 días de la semana. Mañana no tocaré una aguja, pese a que me conozco y en algún momento del día siempre acabo haciendo algo, aunque sea un ratito. Pero no, mañana no. Cuando es trabajo, es trabajo y cuando es ocio, es ocio. Tengo que aprender a separar mis tiempos y mañana toca desconectar, así que lo que haré es disfrutar de una buena comida, de mi familia, del campo y de que me llegan visitas para pasar el fin de semana en casa. 








Básicamente como cualquier trabajador en día libre, vamos.


¡¡Feliz casi festivo a todos!!

miércoles, 10 de octubre de 2012

De tapetes y chaquetas

Es curioso cómo ha ido cambiando la idea de lo que es el ganchillo y la calceta en los últimos tiempos, y menos mal. Cuando era más joven la idea del ganchillo no me atraía mucho, pero es que hay que recordar que los 80 estuvieron llenos hasta arriba de los tapetes de color beige que hacían las abuelas. Hasta había tapetes encima de los televisores, lo cual nunca tuvo mucho sentido para mí. Por suerte las teles de ahora son planas y los tapetes han pasado a la historia, aunque visto lo visto cualquier día resurgirán de sus cenizas. 

Mi madre aprendió a hacer labores desde niña. Sin embargo durante varios años abandonó las agujas, fueron tiempos en los que la gente se dejó llevar por la moda. De repente aparecieron muchas tiendas de ropa a precios baratos, y parecía que ya no era tan necesario pasar horas en casa trabajando cuando podías acercarte a una tienda y comprar cualquier prenda. Fue la época del aquí y ahora, lo quiero, lo compro. Recuerdo un día de hace varios años en el que fui a una tienda y ví un chal que me gustaba. Al día siguiente llevé a la tienda a mi madre y le dije: "Me gusta mucho, ¿crees que podrías hacerme uno así?". Ella miró el precio y me dijo: "Si te gusta éste te lo compro". Conseguí lo que quería, pero ese gesto me hizo pensar en la cantidad de veces que mi madre habría estado dispuesta a hacerme una prenda y yo no quise. Durante una época nos volvimos todos un poco idiotas y existía la idea de que las cosas hechas en casa eran más cutres y que no merecía la pena perder el tiempo haciéndolas. Qué mal. Pensé en los jerseys que había heredado de mis hermanas, en lo bonitos que eran. El chal que me compró me gustaba, sí, aunque no tiene ni los mismos acabados, ni el mismo cariño al hacerlo, ni el mismo mérito. No puedo comparar cualquier jersey que haya tenido en los últimos años con las labores de mi madre o los vestidos que me hacía mi madrina. Lo comprado no tiene historia, no me trae recuerdos de escoger los colores, ni las pruebas, con alguien diciéndome que me esté quieta cinta métrica en mano para calcular el largo de la manga.

El otro día encontré un segundo agujero del último jersey que hizo mi madre para sus hijas. Ese jersey lo usaron mis hermanas y lo he estado usando yo en los últimos años. Cualquier otro jersey con un agujero no me importaría ni la mitad de la mitad, pero en éste me fastidia y mucho. 

Todo esto me vino a la cabeza porque mi madre, que últimamente está recuperando el interés por las labores, ha decidido hacerse una chaqueta, lo cual me parece muy bien.




¡Feliz tarde de miércoles a todos!


miércoles, 3 de octubre de 2012

Regalos de mis sobrinos

El otro día dos de mis sobrinos me sorprendieron con un regalo super especial: unos cuadros para poner en la pared de mi casa. 

No me pudo gustar más el regalo, por creativo, divertido, original, por todo el trabajo que llevaba, y porque cualquier regalo que ellos me hagan me va a encantar. Están hechos unos artistas, mirad:





¿No son preciosos? Reciclando cartones, pegatinas, juguetes, algodón y todo lo que encontraron crearon las mejores obras de arte del mundo. Un regalo genial sin gastar un céntimo, aprovechando recursos al máximo. 

Una de las mejores cosas de tener sobrinos es que me recuerdan a cosas que hacía yo a su edad, la imaginación y la sencillez con la que veía el mundo, la intensidad con la que vivía las cosas que me gustaban... lo cual hace falta recuperar de vez en cuando, ¿no creéis?


¡Buena tarde a todos!

 

lunes, 1 de octubre de 2012

She wore...

De nuevo lunes y aquí sigo, tejiendo cosas nuevas. 

Esta vez os voy a enseñar un cuello que he estado haciendo. Se trata de un círculo tejido en ganchillo que da dos vueltas alrededor del cuello, lo que hace que sea abrigoso y cómodo porque no se descoloca.


El cuello va acompañado por dos flores dobles ganchilladas en algunos de los colores del cuello, pero esta vez en vez de coserlas van puestas en forma de broches, para poder ponerlas y quitarlas según la ocasión.


¿Os gusta? Yo estoy bastante satisfecha con el resultado, sobre todo porque me encanta hacer labores coloridas y alegres.

Pronto os iré enseñando más cositas nuevas.

Ay, como es la publicidad, por culpa de un anuncio de televisión llevo todo el día con esta canción en la cabeza, y mira que tardé en darme cuenta de por qué no paraba de canturrear esa melodía.


En fin, es lo que tiene trabajar escuchando la tele de fondo... Así que me voy a seguir siendo carne de cañón publicitaria mientras trabajo para tener muchas más novedades que ir enseñándoos.

¡Feliz tarde de lunes a todos!