Hoy he recordado una historia bastante curiosa, y ya que hace unos cuantos días que no os cuento una de mis batallitas, hoy ya va tocando.
Si me preguntaran cuál es la historia más surrealista de cómo he conocido a alguien lo cierto es que hay bastantes, no sé cómo hago, la verdad. En este caso sí sé como ocurrió: cosas de una de mis hermanas.
Resulta que mi hermana y mi cuñado pusieron hace unos años su casa a la venta. Finalmente se decidieron por un comprador, así que un día recibí una llamada de mi hermana contándomelo: había quedado en el piso con dicha persona para hacer unos papeleos y me pidió si la acompañaba. Yo accedí. Ellos se pusieron a hablar de lo que iba incluido, lo que no y todos esos detalles, mientras yo estaba allí sentada con mi cara de "nada, pues aquí estamos..." porque no sabía muy bien cuál era mi papel en todo aquello. De repente mi hermana me dijo "oye, voy a bajar a hacer unas fotocopias, quédate un rato con él", y acto seguido desapareció antes de dejarme decirle que aquello me daba mucha vergüenza. En ese momento, mi cara de nada-pues-aquí-estamos se multiplicó por un millón. La suya también. Empezó la típica conversación de "a qué te dedicas", "a esto", "ah, qué interesante", "sí, sí", "la verdad que el piso está genial", "oh, sí me encanta", "parece que va a llover". Cuando mi hermana volvió y acabaron de aclarar los términos técnicos de la venta, pensé que no volvería a ver a aquel hombre en mi vida. No contaba con ella. Sí, mi hermana.
Por aquel entonces teníamos la tradición de quedar a comer una vez por semana mi hermana, un amigo y yo. A la siguiente vez que nos vimos los tres para comer mi hermana nos dice: "Ah, por cierto, va a venir el chico que me compró el piso, que lo llamé por si le apetecía y dijo que sí". El amigo que venía con nosotras se agachó y me susurró: "¿Es el nuevo proyecto social de tu hermana?". "Creo que sí", le dije, "parece majo".
Mi hermana es así, de esas personas desprendidas que no tienen miedo a intentar hacer amigos. Se le da bien.
Ahora hace ya tiempo que no veo al comprador, o profesor X como yo lo llamo, pero antes de cambiarme de ciudad lo cierto es que comimos juntos los cuatro varias veces, y sí, es muy majo. Gracias a Facebook, ese chisme cotilla y muy práctico para saber de los que tienes lejos, sigo sabiendo de él de vez en cuando. Y hoy, Facebook me ha chivado que está de cumple.
Feliz cumpleaños, profesor X.



