domingo, 24 de marzo de 2013

Sunday Market

Hoy he pasado una mañana estupenda y me apetece compartirla con vosotros.

Lo habitual es que me pase los domingos por la mañana en casa, sin embargo hoy he hecho una excepción y me lo he pasado genial. Hace poco me avisaban desde Brocheteando de que iba a haber en Lugo un Sunday Market en el Garaje Bar (Lugo), así que decidí que me pasaría por allí a ver qué tal. 



Me ha gustado mucho la idea. Desde aquí quiera dar mi enhorabuena al Garaje Bar por haber sido responsable de una iniciativa como ésta. Había mucha gente y buen ambiente. En el piso de abajo podías estar en el bar y tomar algo, en el piso de arriba encontrabas todos los puestos. Mi intención inicial era haber llevado la cámara y haber pedido permiso para hacer algunas fotos. Desgraciadamente mi despiste habitual hizo que me la olvidara en casa al igual que el móvil, así que no puedo enseñaros fotos del evento, una pena.

También quiero dar las gracias a las chicas de los puestos, que fueron muy majas conmigo. Como clienta agradezco mucho la cordialidad y las sonrisas, y en mi caso puedo decir que todas con las que hablé fueron muy amables. 

Si me dejo llevar me habría comprado un montón de cosas, en serio: desde los postres tan apetecibles, hasta las joyas, los complementos, las libretas... no sabía por dónde empezar. Finalmente me compré sólo un par de cosas, pero si se repite algo así ya tengo fichadas más cosillas para llevarme.

Como no puedo enseñaros las fotos del evento, os enseñaré las fotos de las cosas que me compré. 


Colgante de Bowie de Pirilampa
Anillo de Brocheteando
Como ya estábamos en la calle, luego nos fuimos a la feria medieval que hay estos días en Fontiñas y a tomar unas tapas, así que he decidido que mi rutina de domingos mañaneros en casa es demasiado aburrida. A veces unas cosas te llevan a otras y pasas un rato estupendo por casualidad. 

Yo estoy muy contenta con la mañana que he tenido. 


Espero que vosotros también tengáis un domingo entretenido. Feliz tarde a todos.

jueves, 21 de marzo de 2013

Masajes y estiramientos

En resupuesta a una pregunta que me hacían en los comentarios, sí, sigo con bufandas. Estoy haciendo varias a la vez, lo malo es que son de puntos pequeñitos y anchas, y aún encima combinan calceta y ganchillo, así que es un trabajo lento y laborioso. El otro día me decía una amiga que cualquier día iba a venir a verme y encontrar un telar en mi salón. Pues no estaría mal, jajajaja. Los trabajos a mano son lentos y te dejan la espalda como una tabla de planchar, dura, duuuuuura y me cruje en cuanto intento estirarme. Lo mejor para eso es recurrir a masajes profesionales de vez en cuando y sobre todo intentar estar en una posición correcta, con la espalda estirada, parar cada media hora y hacer estiramientos. Parece exagerado, pero cuando te pasas muchas horas haciendo labores los músculos se resienten, y mucho además. A veces también recurro a los parches de calor, a mí me suelen funcionar, aunque si queréis probarlos lo mejor es que antes consultéis al farmacéutico o a vuestro médico. Hacer ejercicio también ayuda, yo por ejemplo ahora hago bicicleta varias veces a la semana y me viene muy bien porque me paso muchas horas sentada.

Hoy os voy a enseñar dos fotos de cuellos:



Por cierto, el otro día alguien me preguntaba qué era un cuello. Lo expliqué ya hace bastante, así que para el que no lo sepa es una bufanda cerrada, es decir, es como un aro grande hecho de lana (se puede ver en la primera fotografía) que la metes por la cabeza como el cuello de un jersey y le das vueltas. Tiene la ventaja de que no se cae ni se descoloca.


Feliz tarde de jueves a todos.

martes, 19 de marzo de 2013

Paquetes y regalos

Hoy os voy a dar algunas ideas para hacer paquetes de regalo.

Lo primero que hay que tener en cuenta es la forma que tiene lo que vais a envolver. Algunas cosas tienen una forma sencillita de empaquetar y no os supondrá ningún problema. ¿Qué hacer con los regalos muy irregulares? Fácil, podéis recurrir a cajas. En muchas tiendas encontraréis cajas preciosas en las que meter vuestros regalos, les ponéis un lazo y voilá. También encontraréis cajas de cartón sin más que se pueden envolver de forma sencilla y rápida. Si tenéis alguna en casa podéis aprovecharla y si no tenéis ninguna o las que tenéis están en mal estado no hay problema ya que las encontraréis por un módico precio en la mayoría de papelerías. En este caso compré una caja de cartón para meter el regalo más difícil de envolver. 



Una vez montada, decidí ponerle unos adornitos para que no fuera tan aburrida: unos dibujos hechos con cuño y un poco de washitape. También se pueden adornar con pegatinas, por ejemplo.


Metéis el regalo dentro, cerráis y podéis entregarla tal cual o envolverla con papel, como he hecho yo. La elección del papel es muy subjetiva. Como ya sabéis hay muchísima variedad de papeles donde elegir en cualquier librería o papelería, ya sean lisos o dibujados. A los papeles lisos podéis ponerles un toque de color con un lazo, con pegatinas, escribiendo un mensaje para el receptor del regalo o incluso utilizando washitapes en lugar de un fixo aburrido. En este caso, dado que es un regalo para un bebé, me decidí por un papel con motivos infantiles. 


El segundo paquete, como era mucho más sencillo, lo hice sin ayuda de caja.


Una vez que tenía los dos paquetes, decidí atarlos para dar la sensación de regalo único. Podéis utilizar para hacerlo cuerda, rafia, lazo... cualquier cosa que se os ocurra. Como era de esperar en mí, decidí unirlos con lana.


Podéis optar por dejar el nudo tal cual, por hacer un gran lazo, o incluso poner un pompón para adornar el conjunto del paquete. Yo decidí poner esto:


Para rematar el regalo, compré una bonita tarjeta infantil que venía acompañada por un sobre.


En el sobre, con ayuda de unos rotuladores y lápices de colores, escribí el nombre del bebé.


¡Y listo! Paquete terminado. Ahora solo falta ir a conocer al pequeño Pablo y darle su regalo.

Por cierto, un consejo: si os gusta hacer regalos y tenéis un montón de lazos, papeles, tijeras, washitapes y demás hay una forma muy sencilla de tenerlo todo organizado. Las cosas pequeñas las guardo en una caja de cartón con compartimentos, para no desesperarme teniendo que buscar por la casa lo que necesito cada vez que voy a envolver un regalo. Para el papel se me ocurrió una gran solución, ya que estaba harta de no saber dónde meterlo. Si lo guardaba en un armario corría el riesgo de que se arrugara y si lo dejaba fuera no sabía dónde meterlo. Hay quien compra papeleras y las usa para tener ahí todos los papeles juntos, que es un sistema parecido a como lo encuentras en las librerías, pero con un gato en casa esa idea es impensable. El otro día mi madre me regaló un recipiente para guardar las bolsas de plástico, y pensé "¡Perfecto para mis papeles!". Lo he pegado a la pared a una altura en la que mi gato no le presta atención, y ahí es donde pienso guardarlos a partir de ahora:


Hoy, como es el día del padre, voy a poner una canción que el mío solía poner en el coche cuando era pequeña.


Felicidades a los padres y a todos aquellos que hoy estáis de santo. Buen martes a todos.

lunes, 18 de marzo de 2013

La sencilla complejidad de las relaciones humanas

Se sabe que está llegando la primavera cuando en menos de una hora ya has visto llover y salir el sol como tres o cuatro veces alternas. Yo he decidido aprovechar esta lluvi-soleada mañana de lunes para hacer un planning. Odio hacerlos, todo sea dicho. Ays... Y como necesitaba un descanso, he decidido hacer un parón para decir "hola" y soltaros algunos de mis ya conocidos rollos matutinos.

Mientras escribo esto estoy escuchando por primera vez un triple CD de David Bowie (8 euros en la Fnac, super oferta que había que aprovechar). En realidad lo compré pensando que tengo que empezar a sacar cajas, meter cajas, cambiar muebles. Necesitaba compañía y David está bien para hacerme de banda sonora. 

En general soy una persona que pasa bastantes horas sola, así que suele haber música o tv de fondo en mi vida. Suelo llevar bien la soledad, pero estoy pasando una fase de nostalgia hacia ciertas personas. Es gracioso, mientras digo esto Bowie canta sobre un hombre que está solo en el espacio. Casualidades de la vida.

No sé si os habéis parado a pensarlo alguna vez: los amigos son un asunto complejo. Es difícil hacerlos, difícil mantenerlos, difícil encontrar el punto medio para aguantarnos unos a otros, y difícil tenerlos lejos. Terriblemente difícil echarlos mucho de menos. Da igual que sigas en contacto o que os veáis de vez en cuando, cuando una convivencia habitual desaparece tras una relación estrecha, inevitablemente llegará algún momento en que no puedas evitar echar una mirada al pasado y pensar: "Qué tiempos aquellos...". Lo peor de todo es que la memoria humana suele ser un poco perra, o al menos en mi caso, y lo que más pesa entre todos los recuerdos son las cosas buenas, los buenos sentimientos. Durante este fin de semana ha habido una especie de conjunción astral extraña que me ha subido el amor en un tanto por cierto que roza la ñoñería absoluta. Primero, ver un vídeo de hace 5 años de las tardes que pasaba con mi amiga, llamémosla Sugus. Sugus es grande, es carácter, es una persona que no pasa desapercibida. A veces está como una cabra, pero también la quiero por sus momentos de locura. Sugus cuidó de mí cuando más lo necesitaba, me abrió su casa y me dejó entrar en su mundo de música a todo volúmen, de colores, creatividad y sinsentidos. Me sentía sola y Sugus fue mi gran apoyo. Todo eso ocurrió tras la marcha de Tambo, otro de mis grandes pilares, quien hoy mismo me ha dicho que cada vez que escucha una canción que le horroriza se pone contento porque se acuerda de mí. Suena raro, lo sé, pero podía haberla borrado de su reproductor musical inmediatamente cuando se la mandé y no lo hizo. La escucha por mí. ¿No es bonito? Llamadme cursi y lo admitiré, pero me encanta el detalle. 

También me ha llegado un maravilloso correo desde el otro lado del mar en el que un gran amigo diseñador gráfico me ha mandado uno de sus trabajos. Para mí. ¡Yo! Es un gran honor que lo haya hecho. Alguien que no tenía por qué y que gastó tiempo y esfuerzo sin tener que hacerlo para hacerme un increíble regalo. No puedo expresar lo importante que son esos detalles. 


No se puede ser más generoso ni más profesional. Así que ya sabéis, si buscáis a un guapo y talentoso diseñador gráfico internacional, Pablo Menéndez es vuestro hombre.

Para rematar el fin de semana, dos personas increíbles nos acercaron el cine a casa. Y digo increíbles porque sin saberlo hacen día a día que sienta esta ciudad como un hogar. En cinco minutos mi salón se había convertido en una sala de proyecciones. Hubo peli buena, palomitas y yo no podía pedir más. Hace mucho que no voy al cine porque tengo problemas de jaquecas y a veces me agobio un poco en las salas profesionales, así que no lo dudaron y dijeron "Hey, si tú no puedes ir, el cine vendrá aquí". Dicho y hecho. Una sábana, un proyector, unos altavoces y de repente volví a estar en una sala, con lo que me gusta a mí ver una buena película. Que te lleven magia a domicilio no tiene precio. 

Después de tantas cosas bonitas, pues claro, una se queda con la sensibilidad elevada a la máxima potencia. Sin hablar del hecho de que dos amigos han tenido un bebé y puedo ver sus fotos a diario gracias a que las mandan por whatsapp para todos aquellos que estamos fuera de la ciudad para que podamos ir conociéndolo. Y yo pienso "Caray, tienen que estar cansadísimos y hasta arriba de trabajo, y gastan sus pocos minutos de tranquilidad en compartir su felicidad con nosotros, qué bonito detalle".

Generosidad, sí, la gente puede ser muy generosa. 

El mundo está lleno de cosas buenas, malas, y regulares, de personas con las que puede que conectes mejor o peor, pero también está lleno de gente maravillosa que sabes que te importa y que te demuestran que es mutuo. 

Los detalles son importantes y también los amigos lo son, incluidos todos esos amigos que sé que estáis ahí, leyendo esto ahora, con los que no hablo a diario pero que sabéis que os tengo siempre presentes. 



¡Buen lunes a todos!


martes, 12 de marzo de 2013

All work and all play

Me gusta escribir, lo confieso. Siempre me ha gustado leer, ya de pequeña devora libros sin parar. A los 10 años tuve mi primer diario, donde contaba las pequeñas cosas que me iban pasando. Hace poco he vuelto a leerlo y me partía de risa. Mis problemas se reducían a tener que recoger la mesa o que mis hermanas no me habían dejado acompañarlas a ir a dar un paseo, o que tenía un examen y no me gustaba la geografía. 

Todo tiene su lado bueno en esta vida, incluso esta crisis que no está volviendo a todos un poco locos. Si lo pensáis bien, la locura también tiene su lado positivo. Si miro a la gente que me rodea, veo cómo muchos intentamos sacar lo mejor de nosotros mismos. La parte creativa que antes teníamos más oculta debido a responsabilidades y horarios sin sentido ahora está saliendo a la luz. No es que antes no tuvieramos hobbies, es que ahora tenemos más tiempo para dedicarles o para encontrar otros nuevos. Yo antes compaginaba mi trabajo con la preparación de oposiciones. No paraba en todo el día. Ahora lo de opositar es impensable en mi vida, si antes estaba complicado ahora ya ni os cuento. Mi vida dio un giro de 180º y de repente me ví sin mi trabajo, sin estar estudiando y viviendo en una ciudad nueva. No ha sido fácil, no os voy a mentir, aunque esta nueva situación me ha permitido conocer partes de mí que antes no sabía que existían, por ejemplo mi parte creativa. 

Muchas personas creen que no son creativas. Bueno, hay que probar para saberlo, creedme. Además, no necesitas ser un genio de la creatividad, ni ser el mejor, lo que necesitas es encontrar lo que te gusta e ir aprendiendo poco a poco, conocer tus fuertes, lo que te hace feliz. No hay límites, no hay presiones, tienes que tomártelo como la búsqueda de lo que te llena. Es trabajar en algo que te gusta. La leche.

A lo largo de mi vida he hecho muchos trabajos, ensayos y últimamente renovaciones. He escrito millones de cosas durantes muchos años. En una asignatura de la carrera me mandaron comprar una libreta para ir haciendo todos los días una guía-análisis de lectura para presentarle al profesor una vez al mes. Mi libreta tenía la portada totalmente blanca y ponía en pequeñas letras negras: "la página en blanco". Para alguien que quiere o tiene que escribir, enfrentarse a la página en blanco es algo que puede resultar temible al principio. ¿A quién no le ha pasado que tiene que empezar a escribir y no sabe cómo hacerlo? Incluso en algunos exámenes nos puede llegar a pasar. Vemos esa página, impoluta, delante de nosotros y no sabemos qué hacer con ella. Escribimos algo, borramos, volvemos a empezar y a borrar, nos quedamos mirando a ella pensando que no seremos capaces de plasmar lo que queremos expresar. Nos entra el miedo. No sabemos qué decir, cómo decirlo, si será coherente, si será interesante, si no nos estaremos equivocando. A mí antes me pasaba mucho, ahora cada vez menos. He dejado de temer a la página en blanco porque me gusta escribir y no quiero tener miedo a hacerlo. Hay que lanzarse, y si sale mal pues qué se le va a hacer, siempre podemos volver a empezar, lo que está claro es que si no nos arriesgamos a hacerlo no fallaremos, pero tampoco acertaremos. 

En general la vida es una enorme página en blanco. Cuando te levantas por la mañana puede que tengas un esbozo de lo que vas a hacer durante ese día, pero la verdadera historia que vivirás es una total desconocida. A medida que pasan las horas la historia se va formando de forma natural. Como con eso, nos pasa con todo. Cada decisión que tomamos, cada paso que damos y cada riesgo que corremos es esa página en blanco. Si nos dejamos vencer por el miedo, la libreta quedará vacía y no habrá historia que contar. Eso no puede ser, necesitamos llenar los vacíos, porque si no lo hacemos no nos quedará nada más que un libro en blanco.

Cualquier cosa que hagamos es una historia en sí y todos deberíamos tener nuestros propios relatos vitales. Algunos serán de miedo, otros de aventuras, muchas comedias, alguna historia de amor y unos cuantos ensayos.

Lo que os quiero decir con esto es que no tengáis miedo a las páginas en blanco de vuestras vidas. Para mí una de las grandes páginas en blanco a las que me tuve que enfrentar (que han sido unas cuantas) fue el inicio de Naihte. Desde que se fraguó la idea hasta que me tiré a la piscina pasaron meses. ¿Que por qué? Tenía miedo. Miedo a que no me leyera nadie, miedo a las críticas, a que a nadie le interesara mi proyecto. Sí, lo admito, tenía un horrible miedo al fracaso y al ridículo. Hoy miro atrás y no me arrepiento de haber ignorado mis miedos. No a todo el mundo le interesará leerme, ni mis creaciones, pero eso es lo de menos comparado con la cantidad de gente que me habéis mostrado vuestro apoyo y las personas que he ido conociendo a través de mi proyecto. Me habéis dicho cosas muy bonitas, palabras que me han subido el ánimo. He aprendido que puedo hacer más de lo que yo pensaba y que hay personas buenas que te ayudan sin esperar nada a cambio. Ya sólo el hecho de que me leais es genial, seais 20, 80 ó 300. Ahora me costaría muchísimo deshacerme de Naihte, porque es una parte muy importante de mí misma. Hay que luchar mucho día a día y aún me quedan muchas cosas por hacer, mejorar y demostrar, pero no me rindo porque merece la pena. Por eso os digo que no tengáis miedo. No esperéis comeros el mundo en dos días, porque no todo el mundo tiene tanta suerte, simplemente os animo coger el pedacito de pastel que os corresponde. Buscad lo que os gusta y a por ello. No os pongáis límites antes de saber hasta dónde podéis llegar. 


Os dejo con un vídeo que me pusieron el otro día, que me gustó mucho. Algunos puede que ya lo hayáis visto en mi facebook. Lo repito para los que no.


Buen martes a todos.

lunes, 11 de marzo de 2013

(Trabajar) solo en casa

Después de varios días de baja hoy vuelvo a trabajar. No me gusta nada tener que parar. Mi trabajo ya es de realización lenta de por sí, y aún encima si yo me paro se para todo. Un rollo, vamos.

Estos días que he estado malita me ha estado cuidando mi familia, así que me he pasado una semana fuera de casa y he aprovechado para meditar un poco. Me resulta imposible desconectar del todo, tan imposible que hasta uno de los días en los que tuve que ir al Sanatorio paré al salir en una papelería que estaba al lado. Me teníais que ver, tras tres días sufriendo la prescripción médica basada en dieta líquida, pastillas, jarabe y antibióticos, con unas ojeras que me llegaban a las rodillas, dando vueltas por la tienda en busca de carpetas, fundas, rotuladores... Parecía una loca, lo admito, pero compré algunas cosas muy chulas. Una de mis teorías es que si vas a comprar para trabajar o estudiar es mejor que lo que escojas también te agrade estéticamente. Puede que tengas que gastar un pelín más, pero compensa. En mi caso no me gusta el material aburrido o cutre, prefiero los colores, la originalidad y la buena calidad de los materiales. 

Ayer estuvimos reorganizando un poco mi estudio, tarea nada fácil. La habitación para guardar mis utensilios de trabajo es también la habitación de invitados y no tengo todo el lugar de almacenaje que me gustaría, así que hay que aprovechar el espacio hasta el último milímetro. Cuando veo en otros blogs los pedazo estudios que tiene la gente se me cae la mandíbula al suelo y pienso: "¡Yo también quiero algo así!". Desgraciadamente no es un pensamiento realista. La mayoría de nosotros no podemos permitirnos el lujo de tener un lugar de trabajo gigante, lleno de estanterías, con mesas de trabajo enormes y unos ventanales que son casi más grandes que el tamaño de mi pared. Eso no quita que los uses para buscar inspiración en ellos, a veces encuentras grandes ideas para ajustar a tus necesidades y posibilidades. Lo que queda es aprovechar al máximo el espacio que tienes, y eso es lo que voy a intentar hacer. Para ello hay que tomárselo como un proyecto a largo plazo, ya que hacerlo todo junto probablemente conlleve un gasto de dinero que puede que no tengamos. Yo ahora mismo tengo la casa llena de lanas, telas y materiales varios que empiezan a no caber en las estanterías de las que dispongo. Esta semana he recibido un pedido de lanas y me han traído una tela que tenía encargada; para guardar todo eso he tenido que hacer malabarismos. Ya que no puedo comprar un mueble nuevo, lo que haré será comprar recipientes de almacenaje. Compraré algunas de las de plástico con ruedas para poner fuera de la estantería y de cartón con dibujos alegres para encajar cual tetris en los estantes. También hemos estado pensando en que en lugar de poner un cuadro en una pared que está sin nada, lo que vamos a hacer es colocar un graaaaaan tablero de corcho. Ahí puedo poner todos los patrones y fotos que necesite tener a mano en cada momento. 

Os recomiendo, tal y como he dicho antes, que gastéis un poco más y que compréis material de trabajo de calidad. Cuando nos mudamos gastamos bastante dinero en acondicionar la casa. Yo necesitaba una pizarra blanca y me compré la más barata que encontré. Mala, muy mala idea. Cada vez que borro lo que en realidad hago es que emborrono, y tengo que limpiarla con alcohol para que vuelva a quedar blanco en lugar de una enorme mancha gris sobre la que no puedo volver a escribir. Lo que consigue eso es que me de pereza usarla y que me cabree si tengo prisa. Habría sido mejor esperar un poco y haber comprado algo mejor.

En resumen, que me lo tomaré con calma. Eso sí, me encantaría poder tener algún día un sitio amplio, organizado y soleado para guardar mis labores (¡Euromillones, ayuda!) Con algo así me conformaría...


En fin, ya sabéis, si no soñamos ¿qué nos queda?


Buen lunes lluvioso a todos.

viernes, 8 de marzo de 2013

Todas, todas

Desde el cuartel general  femenino de Casa Castillo queremos felicitar hoy a todas las mujeres trabajadoras, de parte de dos mujeres que intentan estar trabajando, aunque en realidad están de baja y os escriben desde cama.

Las chicas de Casa Castillo y Naihte hemos estado un poco pochas pero eso sí, nos vamos recuperando poco a poco. Hemos estado intercambiando ideas, sugerencias, cosas que mejorar, cosas que terminar... y un largo etcétera, porque las mujeres trabajadoras somos así: no necesitamos "estar trabajando" en el sentido tradicional de la expresión para no parar de trabajar nunca.

Hoy nos queremos acordar de todas vosotras. Todas, todas, y es que ser una mujer trabajadora va mucho más allá de tener un contrato o un papel oficial que diga que lo eres.

Las que tenéis trabajos estables.
Las que tenéis contratos basura.
Las que cada día levantáis vuestro hogar y cuidáis de vuestra familia.
Las que estáis en el paro.
Las que estáis estudiando.
Las que estáis en pleno ere.
Las que estáis de baja.
Las que lucháis contra una enfermedad.
Las que habéis perdido vuestro hogar pero no la esperanza...

Las mujeres felices y las que no lo son tanto, las que tienen familia y las que no, las que han encontrado su sueño y las que aún lo están persiguiendo.

Para vosotras, las luchadoras, las que levantáis el mundo a diario.


¡Feliz día!


sábado, 2 de marzo de 2013

Lana del Cumple

Hoy es el cumple de mi hermana y aunque sea casualidad casual de las grandes casualidades, estamos las dos malitas. Ella en cama, yo en sofá, ella acostada, yo sentada. No la puedo felicitar en persona, así que mantenemos línea telefónica como podemos... porque en mi familia lo de hablar por teléfono es complicado. Tendencias generales: no coger, no tener batería, tener activado el buzón de voz, no mirar el móvil en dos días. Tendencias ocasionales: tener teléfonos con cables, de tal forma que si no te puedes mover (como es el caso de mi hermana) no puedes atender el teléfono. No pienso criticar eso porque yo tengo un teléfono antiguo, de rosca y con cable de espiral. ¿Se le llama así a ese tipo de cables? Bueno, ya me entendéis, de los teléfonos que había en casa cuando éramos pequeños. Lo gracioso del asunto es que mis sobrinos han dicho que tengo un teléfono super moderno con eso de la rosca. Qué relativo es todo siempre. 

Esta mañana, cuando me levanté, pensé que qué bien, que me encontraba mejor. Luego pensé que dónde estaría mi gato, pero al oír las gaviotas entendí que no estaba en mi casa. Más tarde me dí cuenta de que era el cumple de mi hermana. De que esta semana las dos habíamos estado en camillas y hospitales, que allá se iban los planes de celebración. De que ni siquiera iba a ir a darle su regalo de cumple en persona, aunque por suerte las dos estamos bien, dentro del fastidio de estar mal. 

La llamé. La habré llamado unas 127 veces esta semana en total. Éxito en la comunicación: 5 veces, con suerte. Llamadas emitidas informando a la gente de que mi hermana se había pegado un buen golpe: unas 3 ó 4. Llamadas recibidas para preguntar por ella porque no la localizaban o no la querían molestar: más de 20. 

¡¿Pero cuánto tiempo me he pasado esta semana al teléfono?!

Yo, anti-whatsapp hasta hace poco, ahora rezo para que todo el mundo lo tenga. 

Feliz cumpleaños, casacastillera. Espero que seas buena, te portes bien, no la líes parda y no te vuelvas loca. 


QUE TE ESTÉS QUIETA, VAMOS

Ánimo, cuidadores, porque le priva dar guerra. 

 (Si veis que se pasa, el Sr. Asvir y yo tenemos un plan B para mantenerla bajo control, aunque esperamos fervientemente no tener que recurrir a métodos más... ejem... drásticos...)


Te quiero, terremoto, ponte buena (más, si eso es humanamente posible)


Buenas noches a todos, y si veis a mi hermana levantada, amenazadla de mi parte.